Luciano Mazzanti By Carlos Mazzanti

Luciano Mazzanti By Carlos Mazzanti

La Muerte roja

“Hacía tiempo que la Muerte Roja devastaba el país. Nunca hubo peste tan mortífera ni tan horrible. La sangre era su emblema y su sello, el rojo horror de la sangre”.

Edgar Allan Poe (1809/1849)

 

La muerte tiende a mostrar la parte más sensible de los vivos y la más serena de los muertos.

De pequeños evitan que conozcamos su dolor, posiblemente un error muy grande, es de humanos morir a diario, es de vivos vivir la muerte. Estamos tan encaminados a ella que sabemos que es lo más seguro que tenemos pero aun así no logramos apaciguar el dolor al ver caer a uno de los nuestros.

Todas las muertes están anunciadas, no el momento, no el lugar, pero si el hecho que se va a concretar, no es algo de lo que podamos huir, ni mucho menos algo en lo que debemos pensar a diario, la muerte es el final de un comienzo y quiero que lo vean como el fin de un algo y no como el fin de un todo.

En esta vida estamos llevados a experimentar un acervo de hechos, estamos llevados a vivir un conjunto de etapas que nos van formando como personas. Son episodios buenos o episodios malos, pero al final son retazos de una educación que no podemos apartar, algo que debemos aceptar y no podemos escoger.

En la vida hay muchos finales y muchos comienzos, no nos damos cuenta de esto porque estamos llevados por la teoría de un solo comienzo y un solo final, pero no es así, es más sencillo que eso. Es dejar de pensar de una forma, para hacerlo de otra, es dejar de hacer algo errado para hacer las cosas bien, es dejar de arrastras mentiras que se han hecho solidas con el tiempo, es dejar el miedo a un lado y comenzar a actuar según los lineamientos de nuestro subconsciente, romper ataduras y dejar de limitarse por tan largo tiempo.

 

“Aquel baile fue un espectáculo voluptuoso. Pero permítaseme hablar primero de los salones en que se celebró. Eran siete: todo un ámbito imperial… Pero en el corredor que envolvía los salones había, frente a cada ventana, un pesado trípode con un brasero de fuego que, al proyectar su resplandor a través de las vidrieras, inundaba de luz la estancia. Se producía así una profusión llamativa de formas fantásticas”.

Edgar Allan Poe

Hace poco experimente la muerte, fue sencilla, liberadora, no tuve miedo de ella, muchos me habían hecho creer que sería un horror, fue como volver a nacer, fue como soltar algo pesado que arrastraba sin razón alguna, fue un momento liberador y muy intimo, cabe destacar que a pesar del escándalo de la muerte roja ver correr esa sangre envenenada que se paseaba por mis venas fue algo muy jovial, fue una especie de ritual, alguna forma de limpiar mi cuerpo, pero ahora me pregunto si existe algún método para limpiar mi alma, para salvarla de una ponzoña muy bien elaborada que tardo un largo rato en hacer efecto.

 

“Y entonces reconocieron la presencia de la Muerte Roja. Había venido como un ladrón en la noche. Y uno por uno cayeron los convidados en las salas de orgía manchadas de sangre y cada uno murió en la desesperada actitud de su caída. Y la vida del reloj de ébano se apagó con la del último de aquellos alegres seres. Y las llamas de los trípodes expiraron. Y las tinieblas, y la corrupción, y la Muerte Roja lo dominaron todo.

Edgar Allan Poe.

 

 

                                                       La muerte roja

                                                     Luis Mazzanti

Déjà vu

Sobre la mesa de noche había un vaso de agua, un reloj de pulsera y para variar un lápiz del numero dos.
Recuerdo que fui a la cama a eso de las nueve de la noche, y lo recuerdo porque siempre he hecho lo mismo durante veinticinco años. Recuerdo el pan tostado de la mañana siguiente, el jugo de naranja con poca azúcar, recuerdo el saludo de la señora del bloque, la mirada del portero a las ocho quince y el camino seguro hacia el edificio 10 de la calle principal.
Para mi siempre era todo tan sencillo, nada escapaba de su lugar, cada cosa por mas mínima que fuera estaba planeada y llevaba un corto pero necesario proceso.
Sabia que palabras tenia que decir, con que tono debía pronunciar y el momento justo para callar”

Hay momentos en los que quisiera cambiar el mundo, hay momentos en los que me podría identificar con un ser fuera de este sistema tan normal para un conjunto representativo de personas. Es quizás un ideal flexible que tiende a ir y venir. Son personas y son hechos los que me obligan a pensar de cuando en cuando en eso que llaman vidas pasadas en eso que llaman Karma, en todos esos aspectos tan importantes para algunos pero tan insignificantes para otros.
Son palabras que debería olvidar, son hechos que no debo recordar pero se tornan tan repetitivos que a veces me pregunto si ya comenzaron a formar parte de mi o si simplemente siempre estuvieron ahí pero no los podía mirar.
Es una vida pasada me hubiese gustado establecerme en los años 20, pero la misma vida me demostraría que nunca es cuando, donde y porque uno quiere, todo parece seguir un proceso muy bien elaborado y a medida que avanzo creo mas en ello.
Aun logran sorprenderme y buscando un poco mas allá, aun logro sorprenderme yo también. En un momento llegue a pensar que entender al ser humano era sencillo, pero no, ni entenderlo no conocerlo, nada de eso es tan simple.
No he logrado saber cuales son mis limites, mucho menos pretendo conocer los de los demás.
Me sorprendo con hechos y con palabras tan insignificantes que de alguna u otra manera hacen eco dentro de mi y en algún punto comienzan a hacer daño.
He llorado tantas veces que no he podido contar, y el 90% del problema nunca ha sabido variar. He llorado cien veces por una sola cosa y parece ser que no he podido olvidar. Se nos hace mas sencillo remover que superar. Pero quien diga que ya ha aprendido a superar solo ha aprendido a engañar.
Hacemos repetidas veces lo mismo, hacemos y deshacemos con el mismo juguete solo cambiamos el lugar.
Si el me golpeo, yo lo golpeo
Si el me golpeo, yo te golpeo
Si yo me golpeo, yo te golpeo
Es mas fácil actuar asi, que hacer lo correcto.
El que engaña, el que hace daño, el que miente, todos son lo mismo, solo son sinónimos. Y todo parece ser legal.
Es tan estúpido que si lo ves desde un ángulo mas representativo, no vale la pena seguir un guión tan mal elaborado como ese, vale la pena empezar algo propio para intentar asi marcar la diferencia algo que muchos no han podido lograr pero que vale la pena intentar para asi evitar un Déjà vu.

Luis Mazzanti

Las cosas que se dan

Tantas cosas por decirnos, pero el orgullo nos ganó. Tantas interrogantes en mi mirada que merecían respuestas. Tantos caminos por recorrer y tantos sentimientos hermosos por expresar. Y se pierden en un circulo vicioso que nunca ha de acabar. Podría pensar que el golpe seco que dio la puerta por tu forma de huir significa algo mas, pero no, en ese momento pensar ya es algo tonto y llorar esta de mas. Tantas palabras que dijiste y ninguna fue real, tuve las agallas de creerte, lo hice sin pensar. La manera en la que siempre terminabas siendo la víctima jamás lo voy a olvidar. Con el tiempo te pregunte que era tu vida, y la respuesta me hizo dudar de tu felicidad. Nunca llegue a conocerte mas arriba del ombligo. Creo que nunca sabré con quien amanecí aquella mañana, o como te gusta el café o que tan tostado te gusta el pan. Llegaste para enseñarme que no todo lo que llega a tu vida es bueno, llegaste cuando aun creia en las hadas. Por tu culpa hoy me cuesta caminar y siento pedazos de vidrio rotos en los abrazos que me dan.

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@LuisMazzanti sigueme y te sigo seguro!!

The sun of the 1964

This moment is for travel to the state more beautiful of the world, my house, you house, the house of the monsters of the past. How in the sun of 1964 when everyone dead loved me, when everyone wanted a promise of live. silent up we tell the childrens that we love, but all is a secret that i alone see.

Really live

Grab this letter is for this years that dead in hands of the liberty not live for always in the memory of the girl that have not heart.

No termina en un Adiós, y no comienza en un te amo.

Necesitaba entender tantas cosas en tan poco tiempo. No era fácil comprender que ya no tenia quince años, ni mucho menos darme cuenta que me comportaba como cual niño inocente que llora por sus padres.
Repetía tantas veces lo mismo que para cualquiera hubiese sido tan fácil resolver el problema, pero para mi era tan o mas difícil que al principio. Aun creía en palabras huecas, aun me sonrojaba con frases vacías que solo formaban parte de un discurso tan bien elaborado que lograba engañarme constantemente. Yo sabia lo que pasaba y lo que pasaría, pero una parte de mi no quería evadir la situación, quería continuar, y lo hacia… Yo sabia que iba a llorar pero en aquel momento nada me importaba, era muy sencillo, solo tenia que creer que esta vez todo seria diferente, pero la vida me enseñaria que hay errores que se pueden cometer mil veces y penas que se pueden arrastrar toda una vida, y en ocasiones ni cuenta nos damos de eso.
Es como una necesidad, una necesidad de creer en algo, una necesidad de no estar inactivos por un periodo de tiempo, sin importar que estamos repitiendo los mismo errores una, y otra vez. No podría verlo como miedo a la soledad, yo lo veo mas como una excusa, una excusa que trasciende. Hace falta respetar las fronteras y hace falta quererse uno mismo para creer en un ‘te amo’. Somos tan hipócritas que a veces me da risa, creer que podemos engañarnos a nosotros mismo es la mentira mas grande que podemos arrastrar. Quizás no nacimos para estar solos, pero creo que tampoco para arrastrar a otros a nuestro lado. Quizás no sepamos todo sobre el amor, pero es necesario marcar la diferencia con la necesidad de atención, y mas aun conocer su amplio significado. Amar no es solo cuestión de dos, amar es cuestión de muchos, de todos… No termina en un Adios, y no comienza en un te amo.

Luis Mazzanti

1 nota

Las hermanas Bubbie

Había pasado ya mucho tiempo desde la ultima vez que lo había visto, la realidad para un simple mortal que no conoce de amores o pasiones, es que solo habían pasado seis meses, solo una mitad de aquello que conocemos como año. Eran poco los días quizás para decir “Mucho tiempo “ pero quien toma en cuenta realmente el tiempo cuando se extraña.
Mi mente había sido durante todo aquel periodo una especie de campamento en el que mis mas dulces y vivos sentimientos jugaban a formar imágenes divertidas en las que los protagonistas eramos Piere y yo.
A pesar de que grandes ilusiones traían consigo grandes penas, para mi el ilusionarme con él era una forma de vida, quizás dolorosa para algunos o tal vez un tanto obsesiva, porque si, no faltaba aquellos que me obsequiaban un consejo, uno que no pedía, pero que sin embargo obtenía.
Para mi amiga Raquel aquellos recuerdos que me oprimian, hacían solo eso, oprimirme en cualquier forma posible, objetaba mi falta de interés por un cambio y también la falta de amor hacia mi misma, pero era mas fuerte que yo, durante años había estado muerta por la vil opresión de mi madre, pero ante su llegada, ante su presencia, esa que quizás no esperaba para aquel momento, pero que sin embargo llego y llego para hacerme sentir y cuando digo sentir pretendo hacer énfasis en vivir.
“Fue hace tan solo seis meses, seis largos meses de haberlo conocido, y de alguna manera siento que lo había esperado toda mi vida y a pesar de mis tristezas, se que había llegado en el momento preciso.
Aquella tarde de Agosto cuando el barco en que viajaba atraco en el muelle de San Juan, aquella tarde en la que descendía aquella amplia escalera, lo hacia solo de cuerpo, porque mi alma estaba opaca, venia de lo que yo reconocía como mi prisión flotante, aquella Isla que engaña y oprime mis mas dulces deseos de libertad, estaba harta de todo a mi alrededor, harta de las ordenes, las rutinas, los voces de mando, harta de todo aquello que obliga.
- Alice Bubbie. - Repitió el mozo que entregaba el equipaje un par de veces, no sé por que tarde en responder, pero lo hice, quizás estaba tan harta que hasta mi nombre no hacia bulto, quizás es un simple síntoma de aquel que siente que su identidad es falsa y que todo lo suyo es una mentira elaborada por terceros.
Debía tomar el tren que me llevaría a Polca, esas eran las ordenes de mi madre, debía darme prisa en conseguir un tren, ya que esta objetaba que San Juan eran un criadero de cerdos de demonios, criminales y no era apto para mi, no para una Bubbie. Quizás yo quería quedarme a conocer aquel criadero de cerdos, pero no tenia poder de decisión, era yo contra el mundo, el mundo que mi madre se había dignado a trazar para mi. Me encaminé hacia la terminal, como podía cargaba mi pesada maleta, me dirigí hacia la parada de taxis, intente tomar uno, pero un grosero hombre se encargo de apartarme del coche, mire con rabia el carro que salía y no me quedo mas que sentarme a esperar al fondo, en el espacio quizás mas oscuro de la terminal.
No tenia ganas de esperar, no por mi, sino por mi madre, yo sabia que de alguna forma ya se había trazado un itinerario de viaje, ella imaginaba que debía llegar a la hora que su retorcida cabeza planeaba, porque ella nunca entendería incidentes como el del taxi.
En medio de mi pensamiento, o quizás mi cruel augurio, un joven de edad quizás contemporánea había tomado mi equipaje y había huido de prisa, yo intente ir tras él pero se me hizo difícil alcanzar su ritmo, no logré salir de la terminal, mi torpeza me hizo caer al suelo, no sin antes gritar como una desquiciada para llamar la atención de alguien, pero quién, quién en su sano juicio haría eso por un desconocido, a veces mi inocencia podía sorprenderme. Como pude me puse de pie, me fui al un asiento para revisar mis rodillas y encontré allí una herida, tan fresca como un vegetal recién cosechado, levante mi vestido y con el mismo limpie con mucho cuidado alrededor, no era muy grande, ni dolorosa, solo muy escandalosa.
- Necesitas ayuda? - Una voz extraña, pero muy dulce llamó mi atención. Al levantar la mirada encontré a un joven del piel blanca y cabello oscuro que resaltaba una hermosa sonrisa y levantaba ante mi mirada la maleta que había perdido.
Me puse de pie frente a él y sonrei, en aquella terminal de recuerdos, aquella terminal que marcaba un inicio de manera latente en lo que seria el verdadero preludio de mi vida, sin pensarlo así era, sin esperarlo allí estaba.
Se que Raquel me mataria si se enterara que nuevamente estoy memorando esto, sé que me mataria si se enterara que voy nuevamente a Polca con el deseo de verlo en San Juan, pero no, se que no sucederá, lo sé por hechos no por suposiciones. Hace dos semanas le había enviado una carta diciendole que iria a Polca en estas fechas, pero no recibí respuestas, no sucedió lo que yo esperaba, él no respondió a mi carta y eso me hizo entender que me había olvidado, que quizás nunca fui para él, lo que él fue para mi.
Piere había hecho caso de lo que pensaba, de lo que me ordeno o de alguna forma me impuso, que lo olvidara, que comenzara de nuevo y que tratara de ser feliz, pero como hacerlo si siento que soy feliz a su lado, si soy feliz con él…

Diciembre, 2010

“Lo que el sol ilumina,
Lo que la luna oculta
En su capa trasnochada
Lo que Dios unió
Y el hombre separó
Somos extraños, un espacios yermo es nuestro escenario
Pero no existen mas actos para nosotros
El guión se extinguió
En las llamas de tus mentiras sosegadas.
Y mis sentimientos están suspendidos,
Mi corazón dividido en bandos desiguales, y mi razón gobierna con su carácter mas ofensivo.”

Mayo, 2011
Luis Mazzanti

Después del golpe

Hacia cero, hacia el momento final, hacia lo conocido y lo desconocido, hacia una posible muerte, una posible tristeza o quizás una posible felicidad.
Habíamos planeado tanto ese momento, la esperanza estaba presente, pero también el miedo, el miedo a eso que no conocemos, el miedo vulgar, ese que hasta el mas fuerte experimenta.
Después de mil tristezas parece que la luz se encuentra al final, pero que hace aquel que no confía en las predicciones simples de un mortal. Había llorado mil veces y reído quinientas mas, no hay nada estable, pero si existe el deseo de cambiar todo lo vivido aunque sea un miserable intento, aunque sea una vez en la vida, quizás fracase, quizás me toque llorar, pero me voy con la fortaleza del intento y sé que en adelante muchos caminos se abrirán.
Hoy tengo miedo, sin mucha diferencia de ayer, aunque sé que el miedo no existe, hay algo dentro de mi que se ajusta a su elaborada descripción.
Si me haces daño me voy con la ilusión de haber vivido algo a tu lado, si me haces feliz estaré y sé que en un punto huiré, pero me iré con la ilusión de haber vivido por primera vez.
El que llora después del golpe es solo porque quiere, porque luego de él solo queda una gran enseñanza, solo queda aprender.

Luis Mazzanti
05/08/2010